Ideas sueltas e interesantes

-El alma no existe.

-El destino no existe.

-No hay entes sobrenaturales.

-El horóscopo es una mentira. Divertida, pero falsa.

-"Natural" no es garantía de "bueno". El jugo de cicuta es mortal y la mandrágora es tan tóxica como el mercurio. La naturaleza sin ayuda de la tecnología es un matadero.

-Los transgénicos no hacen daño a la salud. Al revés, sólo dan beneficios y abaratan los precios.

-Cuando un médico practica una operación no espera consejos de gente que desconoce la materia. La economía, en cambio, parece ser una disciplina en la que todo el mundo opina, siendo en realidad terriblemente compleja, difícil y apta sólo para especialistas. Las cosas no son como parecen.

-Ni dioses ni reyes, sólo el Hombre.

-La Tierra es la cuna de la Humanidad, pero no se puede vivir siempre en la cuna. La exploración espacial es algo irrenunciable. Algún día debemos llegar a las estrellas.

-El fin último de la medicina es la inmortalidad y la conservación total del cuerpo. El ser humano es creador y en sí mismo, un pequeño diosecillo que no debería amedentrarse por convenciones sociales ni renunciar a sus sueños. Y sus creaciones siempre tendrán un sentido, a diferencia del resto de cosas que existen y pululan.

-Sólo hay un límite: el filo del Universo.

Haití y la máquina de hacer terremotos

El papagayo tropical Hugo Chávez cree que EEUU provocó el terremoto en Haití con una máquina "imperialestah". Ya me estoy imaginando a sus seguidores con un gorrito de papel de aluminio en las cabezas, intentando protegerse de las ondas electromagnéticas del proyecto "Jarp".

Hay ciudadados, gente de andar por casa en pantuflas, que gustan de ser mandados. Les encanta convertir a algún militar en sumo pontífice del Estado y, vaciando quirúrgicamente su sesera, piden a su Sagrado Líder que mande a parar de este modo: "a sus órdenes, mi comandante".

A sus órdenes, dicen. Y lo demás, bah. La personalidad y eso, cosas sofisticadas de afrancesados. Pamplinas burguesas, ¿no? Es mejor no pensar, no contradecir al mandamás y seguir dictados de Aló Presidente. Requiere menos energía y movimiento. Es pura física.

Lo complicado es hacer lo que uno desea. Cumplir sueños. Eso duele y deja heridas abiertas (algunas que no cerrarán jamás). Conlleva noches sin dormir, incluso olvidar qué era el sueño. Es un camino de sacrificios. Pero luego se entiende lo que es ser feliz.

Es también lo que pretenden los haitianos, vivir bien. Por eso agradecen la ayuda internacional con los brazos abiertos: ellos ven que unos grupúsculos con machetes quieren acaparar las donaciones y los recursos, y también se fijan en quiénes son esos que vienen en helicópteros a auxiliarlos. Les da igual lo que diga Chávez al respecto: viven en el mundo real.

Crítica a la Navidad

La Navidad ya ha pasado y todos los excesos y la exaltación de la paz, la amistad y del concepto de familia quedaron atrás. Volveremos al día a día, a las discusiones, a las guerras, a la contaminación y a todo lo que rodea al ser humano durante el resto del año...

Ah! Y comprobaremos que hemos engordado 3 kilos, que nuestro colesterol está por las nubes y que nuestra cuenta bancaria por los suelos.

Crítica a las Humanidades

Mario Bunge escribió en 1996 contra la inexactitud y la charlatanería que campa en las Humanidades. Y es que resulta que los alumnos de dichas disciplinas tienen que tragar que "la razón está equivocada", que "no hay verdad objetiva" y que la ciencia "es machista y malvada, sirve para explotarnos". ¿Resultado? El auge de las pseudociencias y la superchería por desconfiar en la capacidad racional y un retroceso cultural al tirar lo más valioso que tenemos (el método científico) a la basura.

Sólo tenemos que ver a nuestro alrededor. Clases de psicología en Bachillerato donde el psicoanálisis es real y no hay críticas (ni las de Popper ni las del propio Bunge...). Eso es muy serio. ¿Cómo puede nuestro sistema educativo enseñar supersticiones y tonterías?

Día del escepticismo


"El Cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez."

El excelente divulgador de la ciencia y astrofísico Carl Sagan murió el 20 de diciembre de 1996 después de su lucha contra la neumonía. Pero mantuvo otro combate más arduo y complicado. Durante toda su vida mantuvo una postura escéptica y usó todo lo que pudo el método científico: el quería saber, no creer. Y para saber hay que dudar.

Aunque vivimos en una sociedad altamente científica existe cierta alergia a la ciencia (es percibida por la gente común como una cosa de friquis, algo ininteligible y demasiado difícil y árida) en contraste con el interés creciente por las pseudociencias, los misterios y sus "naves cuartomilenianas". En parte, esa muestra de curiosidad que no logra satisfacer la ciencia por su mala divulgación y malentendidos varios con el público, innata en el ser humano, se desplaza desgraciadamente hacia las incógnitas irracionales del pasquín magufo de turno.

Hace unos años me leí Cosmos (y vi su serie homónima) así como otro del viejo Carl: El Mundo y sus Demonios. En el primero nos mostraba las maravillas del Universo -habla prácticamente de todos los campos científicos: astrofísica, biología, geología, física...¡e incluso da algunas pinceladas históricas!- con una prosa épica y encantadora. Para Carl, desde el Big Bang hasta la elegancia de una galaxia espiral, todo comparte la misma belleza y nosotros mismos (y la vida) estamos relacionados con ella, somos polvo de estrellas. Toda nuestra materia salió de los astros estelares, de su horno de cocción, de esos laboratorios espaciales. En cambio, el segundo libro diserta sobre un tema interesantísimo: la guerra entre el método científico y las sinrazones pseudocientíficas, sazonado de anécdotas, reflexiones, hechos y hasta una lista de falacias comunes.

Hoy, 20 de diciembre, es un día para reflexionar sobre cómo mejorar la divulgación científica, la educación en esas materias clave y demás. Las generaciones futuras nos lo agracederán.



Crítica a Crepúsculo

Un vampiro no es una mariposa con purpurina. Eso es así aquí y en la Conchinchina (Vietnam). El mismísimo Stephen King, aunque no sea mi santo de devoción pero sí un entendido del tema, ha puesto a parir a Crepúsculo hasta arriba.

Seamos serios: son películas inspiradas en novelas para niñas adolescentes y con poco cerebro. Lo que les interesa es el señorito maromo que aparece y poco más (sentirse identificadas con la protagonista tímida y recatada, imagino). Y es que no se puede hacer una historia creíble de vampiros tan puritanos y conservadores, por Tutatis.

El vampiro de verdad es sanguinolento y pasional como ninguno. Capaz de ir más allá del bien y del mal. Un bicho impredecible y tan humano que da miedo. Incluyendo los peores vicios de la Humanidad. Esa es la cuestión.

Proteger mi cuenta de Hotmail

Hace ya unas semanas leíamos en algunos medios digitales una noticia referente a la gran cantidad de cuentas de Hotmail que se habían robado en los últimos tiempos. La cifra era escandalosa ya que hablaba del robo de 10.000 cuentas de correo de Hotmail en un periodo de tiempo relativamente corto.

La semana pasada, un amigo nos comentaba su caso. Le habían robado la cuenta de un día para otro y con ella información de su vida en Internet durante los últimos nueve años. Por eso hemos decidido crear este post para recordaros la importancia de proteger adecuadamente vuestras cuentas de correo a través de contraseñas seguras y de cambiar éstas periódicamente, además de utilizar contraseñas diferentes para los distintos servicios que uséis, sobre todo banca online, PayPal, ...etc.

A todos nos da pereza esas cosas de andar cambiando contraseñas pero quizás sea buen momento para hacerlo ya que las consecuencias pueden ser muy desagradables.